¡Buenas!
Anoche, en uno de esos ataques de insomnio tan habituales este verano, me terminé La elegancia del erizo.
Chapó.
Mentiría si dijera que no lloré al final. Así que Laura, uno de tus objetivos cumplidos.
Es genial: sencillo, bonito, con un lenguaje perfecto, con unos personajes cautivadores, en los que quieres meterte, conocer, con los que llegas a identificarte.
Y me he acordado muucho de Berni cada vez que Paloma, la niña, hacía explícito su gusto por la cultura japonesa, la que también me interesa a mí. Sobretodo cuando la muchacha se ponía a escribir haikus, técnica que nos enseñaron en la escuela de escritores y a la que he cogido mucho cariño, aunque no se me de muy bien escribirlos.
Me parece que hice algunos en la escuela. Si, aquí están:
.
Te necesito
se te pasan las páginas
tarde, cariño
.
Oigo tu risa
deseo incontrolable
voy a atraparte
.
Nuestras palabras
amigos infinitos
sin velocidad
.
Por si alguien no lo sabe, un Haiku es un poema japonés que consta de tres versos, el 1º y el 3º de 5 tiempos y el 2º de 7.
Pues eso, que el libro está genial, me ha encantado. Aunque entiendo lo que decía la bibliotecaria con la madurez mental. El libro hay que saber escogerlo, dependiendo de la época de la que te encuentres puede gustar más o menos. Yo lo he escogido en el momento que tocaba. Quizás hace unos meses no me hubiese gustado tanto.
Ahora, por algún misterio de la vida, tengo ganas de leer ciencia-ficción. Es curioso, porque es un género que nunca me ha llamado la atención. Pero anoche, cuando terminé La elegancia cogí Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury, sin darme cuenta casi.
Lo empecé y me parece que Berni tendrá razón (para no variar) y es más ciencia ficción de la que yo puedo manejar. Pero por ahora me está gustando, aunque llevo 10 páginas o así.
También escogí Crónicas Marcianas como el siguiente porque son relatos y puedo parar cuando lo necesite, ya que tengo que leerme Las ovejas de Glenkhill para el club, que es la semana que viene. Aunque ahora mismo no lo tengo, por eso lo de empezar el de Ray Bradbury.
¡Volveré!
;)
Nos vemos